La Federación Española de Distribuidores para la Protección Vegetal nace en octubre de 1999 como una federación empresarial compuesta por asociaciones de distribuidores de productos para la protección de las plantas, provinciales y autonómicas, organizada en estructura piramidal.

El nivel de afiliación es del 80% del territorio nacional, con proyección de crecimiento.

Somos una entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es la defensa de los derechos e intereses del sector de productos para la protección de las plantas, haciendo un seguimiento legislativo a nivel europeo, estatal y autonómico de todas aquellas normativas que influyen en el adecuado funcionamiento de las empresas asociadas.

Ofrecemos un servicio permanente de información y asesoramiento a sus asociados, fomentando el progreso del sector, la mejora de la competitividad y la imagen pública del mismo.

La agricultura tiene una arraigada tradición en España y un impacto importante en la economía nacional, no en vano mas de un millón de españoles se dedica de manera profesional a esta actividad.

Las empresas federadas disponen de personal altamente cualificado, en formación continua, para ofrecer al agricultor un asesoramiento técnico personalizado, recomendándole únicamente productos fitosanitarios autorizados, indicándole el momento optimo de las aplicaciones e informándole de las dosis a emplear y los plazos de seguridad que hay que respetar, de esta forma colaboramos en la consecución de una agricultura rentable y competitiva, garantizando la salud de las personas y respetando al medio ambiente.

Los productos fitosanitarios están sujetos a un estricto proceso de evaluación con procedimientos específicos para controlar el impacto sobre el medio ambiente y sobre la salud de las personas, prevaleciendo estos sobre el control sanitario. Podemos decir, sin lugar a dudas, que los productos para la protección de las plantas utilizados en nuestra agricultura son las medicinas de nuestras plantas.

Los alimentos agrícolas producido en España nunca fueron más seguros. Los productos fitosanitarios autorizados que se emplean en la sanidad de los cultivos garantizan la obtención de alimentos frescos de gran calidad, con todas las garantías de seguridad, suficientes para alimentar a la población, y asequibles para todos.