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La producción integrada: ¿una necesidad o un nuevo sistema de ayudas encubiertas?

El punto de vista del distribuidor de fitosanitarios.

24as Jornadas de Productos Fitosanitarios.

Barcelona, 22 de octubre de 2002
 
 

Inicialmente, queremos dejar bien sentado que este punto de vista intentará ser crítico. Pero lo será no solo desde la opción de poner de relieve los defectos de la Producción Integrada, sino desde la opción etimológica: el crítico es aquel que examina y reflexiona antes de formar y emitir una opinión.

Se podría suponer que el profesional del comercio de productos fitosanitarios va a estar enfrentado a cualquier sistema que limite el uso de los mismos. Parece lógico. Y, probablemente, a "bote pronto", esta pueda ser la reacción personal primaria. Pero un profesional que se precie, en cualquier ocupación y sector, aplica criterios racionales y no solamente viscerales. Y además, las cosas a veces no son como aparentan.

Efectivamente, el objetivo de un buen distribuidor no es lograr continuos crecimientos en volumen. Si ello fuera así, sus mejores productos serian los aceites minerales y el azufre para espolvoreo, que se utilizan en cantidades importantes por hectárea. El objetivo de un buen distribuidor es obtener un beneficio económico a través de la satisfacción de su cliente. ¿Como?. Pues prestando atención a sus necesidades (de productos, de materiales, de servicios) y cubriéndolas con eficacia. Y esto se puede conseguir aplicando pequeños volúmenes, con creatividad e imaginación, con una buena estructura logística o con un equipo técnico bien formado y conocedor de la problemática agronómica de la zona en la que trabaja.

Por otro lado, la experiencia demuestra que los sistemas de producción respetuosos con el medio ambiente exigen la adopción de criterios y productos más selectivos y específicos, los cuales suelen tener un mayor valor añadido y, son en definitiva más interesantes comercialmente. Así que, a priori, el sistema de Producción Integrada, como cualquier nuevo modelo puede inicialmente "molestar" porque exige un conocimiento y una adaptación, pero si está bien concebido y tiene éxito, en un plazo muy corto resultará completamente aceptado y bien valorado.

Una vez que nos hemos permitido estas reflexiones iniciales, analizaremos críticamente, en el sentido explicado al inicio, la Producción Integrada. Nos parece interesante estructurar nuestra reflexión sobre los siguientes puntos:

  • El CONCEPTO de P.I.

  • Su DESARROLLO en nuestro país.

  • La SITUACION ACTUAL: reglamentos y ejecución en la práctica.

  • Algunas CONSIDERACIONES hechas desde nuestro particular punto de vista.

Esperamos que todo ello nos permita ofrecer unas conclusiones que contribuyan a una mejora de enfoque del sistema de la Producción Integrada y a su óptima y rápida implantación en todos los sectores.

 

1 - El concepto de Producción Integrada

Las bases de lo que hoy conocemos como P.I. se establecieron hace veinticinco años. Desde el punto de vista de los técnicos y científicos que se constituyeron en promotores, había que ir cerrando el capítulo de la agricultura productivista, implantada después de las guerras mundiales, y abriendo un sistema agrícola más racional y sostenible. La definición de la O.I.L.B. conjuga los dos aspectos esenciales: obtención de productos de alta calidad (ya no preocupa la cantidad de alimentos) con técnicas que eviten las aportaciones perjudiciales al medio ambiente. Todas las demás definiciones que hemos registrado, giran alrededor de estos términos.

Naturalmente, como "filosofía" es un concepto aceptable y actual. Que se puede validar en cualquier tipo de producción: la energia tiene que ser "limpia", los automóbiles seguros y poco contaminantes, etc. ¿Porqué íbamos a pedir algo distinto para los productos agrícolas, o para los alimentos en general?. Lo que ocurre es que estos cambios conceptuales deben adoptarse paso a paso, en una evolución gradual que vaya limando asperezas y diferencias y que permita a todos los agentes económicos y sociales incorporar al lenguaje y a la comprensión las nuevas formas y contenidos.

En definitiva, nos parece que, conceptualmente, este sistema de producción marcará la tendencia. En el futuro, nuestros productos agrícolas (los que producimos y los que consumimos) se obtendrán así. Creemos que es el tipo normal de producción que se va a dar en nuestro entorno, el de los países desarrollados, y que no importa tanto resaltar sus diferencias respecto a la agricultura convencional, como conseguir que el pase de la una a la otra se haga en las mejores condiciones.

 

2 - El desarrollo de la P.I. en España

En nuestro país, las primeras tentativas de P.I. tuvieron lugar hace 10 años. De forma individual, primero, adoptando criterios de la OILB, y más tarde organizada y normativizada en el caso de algunas iniciativas autonómicas (Catalunya, por ejemplo), obtuvo una acogida relativamente indiferente por parte del sector. El porcentaje de explotaciones que adoptaban esta técnica era bajo.

En unos pocos años, la situación empezaría a cambiar. En paralelo a un importante desarrollo normativo de las distintas autonomías, se producían unos hechos significativos que aceleraban el proceso, aunque con tensiones y desencantos. Entre estos hechos destacamos:

  • El conocimiento de prácticas similares en otros países europeos cuyas producciones confluyen en los mismos mercados. Se trata de una reacción típica de defensa frente a la competencia: usar sus mismas armas.

  • Las demandas explícitas de algunos compradores de frutas y hortalizas: grupos de compra potentes del norte de Europa exigen garantías sanitarias y/o de procedimiento de obtención como condición para su adquisición.

  • La extensión de las normas de EUREP-GAP, en realidad un código de buenas prácticas agrícolas con un importante peso específico de los capítulos de prevención de riesgos laborales y sanitarios.

  • La promulgación de decretos de ayudas agroambientales, que incluyen entre sus posibles perceptores a los practicantes de producciones especiales, entre ellos a los de P.I.

  • Una insistente aparición en los medios de comunicación de noticias sobre contaminación de alimentos, con claras connotaciones alarmistas en muchos casos, pero que va consolidando una necesidad de comprar "productos limpios" o "productos naturales". Un ejemplo ilustrativo lo tenemos en la "nueva enfermedad" conocida con el nombre de ortorexia, que consiste en una obsesión patológica por la sanidad de los alimentos.

En definitiva, tanto el consumidor como los intermediarios comerciales van imponiendo que entre los criterios cualitativos de los productos hortofrutícolas, se primen dos aspectos hasta ahora poco valorados: Garantía sanitaria y Trazabilidad.

Y dado que las normas generales de P.I. se orientan a la obtención de frutas y hortalizas con estas características, su implantación entre los productores va encontrando eco.

 

3 - La Producción Integrada en la actualidad

Hasta la fecha, a través de distintas Comunidades Autónomas, se han redactado y puesto en marcha reglamentos y normas técnicas (NT) que regulan las siguientes producciones:

AL AV CI FH FP OL VI FR AC AL AU BE BR CA CP CH ES GU JV LE ME PA PE PI RA SA SE TO AR CE
ANDALUCÍA
ARAGÓN
BALEARES
CANARIAS
CATALUNYA
C.VALENCIANA
EUSKADI
EXTREMADURA
LA RIOJA
MURCIA
NAVARRA

Leyenda:

Comunidades con normativa aplicada.
Comunidades con normativa desarrollada, sin aplicar aún.
Cultivos:
AL Almendro
AV Avellano
CI Cítricos
FH Frutales de hueso
FP Frutales de pepita
OL Olivo
VI Vid
FR Fresa
AC Acelga
AL Alcachofa
AU Apio y umbelíferas
BE Berenjena
BR Brasicáceas
CA Calabacín
CP Cebolla y Puerro
CH Champiñón
ES Espárrago
GU Guisante
JV Judía verde
LE Lechuga
ME Melón
PA Patata
PE Pepino
PI Pimiento
RA Rábano
SA Sandía
SE Setas (Pleurotus)
TO Tomate
AR Arroz
CE Cereal

En algunos casos se trata únicamente de proyectos, todavía no sancionados por la publicación oficial correspondiente, pero que ya influyen en la adopción práctica de los criterios contenidos en la NT.

Por otro lado, existen situaciones asimilables a la PI, aunque no provienen de decretos promulgados por las Administraciones:

  • Productos NATURANE, promovidos por ANECOOP con normas de AENOR.

  • Frutas y verduras producidas para HERO.

  • Transformados industriales de fruta para NESTLE.

  • Etc.

En todos estos casos, la similitud con la PI proviene del hecho de que incluyen, al menos, aspectos concretos de PROHIBICIONES - OBLIGACIONES - RECOMENDACIONES para el conjunto de la gestión productiva y especialmente para el apartado de protección vegetal.

La puesta en práctica del sistema, en este momento, ofrece una panorámica muy variable, no solo por el distinto estado de producción de normas y reglamentos, que ya hemos visto, sino también por su incidencia en los distintos cultivos o zonas. Ciertamente, la concesión de ayudas agroambientales a partir del RD 4/2001, ha supuesto un incentivo importante para la incorporación de explotaciones al censo de productores de PI. En el caso de Catalunya, por ejemplo, se ha pasado de 2.941 hectáreas en el año 2000 a 38.730 hectáreas en el 2001.

 

4 - Consideraciones y sugerencias

Relativas al DESARROLLO DE LA PI

1.- Uno de los apartados más importantes es el del Control de Plagas y Enfermedades. Se puede practicar correctamente PI cuando se dominan las técnicas del Control Integrado de Plagas (CIP), por lo que este debería establecerse siempre como fase previa. No se ha hecho así, salvo en algunas contadas excepciones, y ello comporta una serie de puntos débiles en la ejecución correcta de la PI. Por otro lado, las ayudas agroambientales, como ya hemos dicho, han producido algunos casos de incorporación masiva al sistema, incluyendo muchas explotaciones que no contaban con la preparación suficiente.

2.- Tampoco lo están, a nuestro entender, las Centrales Hortofrutícolas. En ellas, el manejo simultáneo de productos alimentarios que proceden de los dos sistemas, convencional e integrado, dificulta su normal operativa. Por ello, muchas entidades reciben productos de PI pero no los comercializan como tales. La diferencia entre la cantidad producida y la que llega al mercado etiquetada como PI es enorme.

3.- El consumidor, finalmente, no tiene una concepción clara de la diferencia entre productos. Si se le dice que la PI es la "buena", ¿debe entender que la convencional es "mala"?. ¿Cómo amparar ambas realidades, induciéndole a que opte por una de ellas?. Hoy por hoy, los calificativos NATURAL, BIOLOGICO, ECOLOGICO, INTEGRADO y otros, suponen una dificultad de valoración y distinción.

Relativas a los REGLAMENTOS O NORMATIVAS

4.- Hace falta una norma-marco de la U.E. y, lógicamente también, una disposición del Estado Español, que valide y dé contenido diferencial a la PI.

5.- Uno de los aspectos fundamentales de los reglamentos es el de establecer un marco de actuación que pueda ser ratificado por una auditoria (Entidad Certificadora), que al fin y al cabo es la que otorga garantía al sistema.

6.- Todas las normas técnicas de PI deben mantener concordancia con las de rango superior vigentes o de próxima aparición: SEGURIDAD ALIMENTARIA, RESIDUOS (LMR's armonizados), SANIDAD VEGETAL, … Por los mismos motivos, entendemos que deberían ser aceptados como recursos utilizables, todas aquellas sustancias fitosanitarias registradas para un cultivo y plaga concretos; el productor y el técnico ya elegirán en cada circunstancia aquel que sea más adecuado, primando en cada caso la búsqueda urgente de eficacia o un respeto mediambiental máximo. Además, los sistemas de evaluación para el registro de nuevas sustancias fitosanitarias ya contemplan ahora los aspectos relativos a la seguridad para usuario, entorno y consumidor, por lo que resultará superfluo añadir nuevas limitaciones.

7.- Las normas técnicas actuales, cuando se revisen, y las que vayan apareciendo, deben tener en cuenta que el uso de productos y sistemas de fertilización o de sanidad vegetal evolucionan constantemente. Habrá que adaptarlas a esta evolución, lo que a nuestro entender quiere decir disminuir su rigidez.

En este momento, el Registro Unico en la U.E. y la directiva 91/414, de revisión de todas las sustancias empleadas en la utilización de fitosanitarios, son un claro ejemplo de la situación que describimos.

8.- Los agentes que tienen intervención en la producción agraria, principalmente agricultores-productores, industrias agroalimentarias, técnicos de agrupaciones o de fincas particulares, pero también los organismos y empresas que interactúan efectuando prestaciones diversas (suministro de productos, servicios de asesoramiento, etc.) deben tener información puntual de las normas o regímenes que se vayan creando o modificando. Y, supuestamente, deberían también participar en la redacción de la parte de la norma que pueda afectar su actividad o deba modificar la planificación de su gestión.

Relativas a la TENDENCIA

9.- En nuestro entorno, los sistemas de producción agrícola se orientan claramente hacia la integración de todos sus elementos. Por consiguiente, los sistemas asimilables a lo que hoy conocemos como PI son indefectiblemente los del futuro.

No obstante, la base estará siempre en criterios de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA=GAP) mucho más que en complejas y detalladas normativas autonómicas o locales.

10.- Deben establecerse y mantenerse los mecanismos que defiendan al agricultor que opte por dichos sistemas frente a las producciones obtenidas sin el uso de prácticas sostenibles. Especialmente frente a importaciones de países o zonas que pueden competir ventajosamente en precio, pero que no incorporan métodos ecológica y sanitariamente seguros.

11.- Por otro lado, ¿cómo se da prevalencia al interés del consumidor sobre los intereses de las grandes cadenas comerciales cuando (y ocurre con frecuencia) no coinciden?. Todos quieren apuntarse a la etiqueta de "lo natural", pero a veces solo se trata de pura presentación y estudiada comunicación marquetiniana.

Si el consumidor no tiene una buena información, permanecerá desorientado, y el esfuerzo de los productores puede resultar baldío.

12.- Por ello, parece lógico pedir un logo o anagrama comercial único que permita distinguir claramente este tipo de productos. La proliferación y variedad de etiquetas, con expresión de los lugares de procedencia, son importantes en las Denominaciones de Origen, pero confunden cuando lo que se busca es que el consumidor identifique un Sistema de Producción.

A modo de CONCLUSION y contestando a la pregunta que da título a esta jornada:

La PI probablemente es una NECESIDAD para:

  • Distinguir un "producto bien hecho" de un producto normal (que no quiere decir malo o insano).

Pero las Administraciones y los sectores interesados han hecho poco hasta ahora para que la sociedad tenga clara esta distinción.

  • Conseguir una revalorización del producto así obtenido.

Sin embargo, y en general, el agricultor no ha podido gozar de esta condición.

  • Conseguir un producto abierto a cualquier mercado, incluso a los más exigentes.

Se trata de una necesidad finalista, que en ocasiones ha sido esgrimida como tal: "hay que hacer PI para conseguir que la fruta u hortaliza sea aceptada en el mercado".

Difícilmente, por ahora, supone un sistema de ayudas (encubiertas o no) interesante para el productor. En muchas ocasiones, el aumento del coste de producción no se compensa con un mayor precio en el mercado, ni las ayudas ambientales, cuando se reciben, enjuagan las diferencias ocasionadas por: derechos de inscripción y control, soporte técnico, analíticas, revisiones, etc.

A pesar de ello, puede resultar un balance positivo porque:

  • Requiere la colaboración e implicación del técnico en la fase productiva.

  • Ayuda a valorizar los logros de la investigación y facilita su aplicación al proceso.

  • Familiariza al agricultor con los sistemas de control que son básicos en cualquier estructura empresarial moderna.

Sin una actuación seria y coordinada, y sin la adopción de modelos más universales y genéricos, puede parecer un montaje superfluo y vacío de contenido real, y ser desbordada por los imperativos de los grandes grupos de compra que sí pueden marcar pautas y exigirlas, gracias a su fortaleza económica y su concentración.

Jaume Torres i Guasch (FEDISPROVE)

Ingeniero T. Agrícola

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